Fraccionamiento y procesamiento de unidades de sangre de cordón umbilical

Autor:

Prof. Dr. Jaime Pérez de Oteyza
Director del Departamento de Hematología y Oncohematología
Hospital Universitario Madrid Norte Sanchinarro
Centro Integral Oncológico Clara Campal
Universidad CEU San Pablo

La primera observación de la presencia de células madre en la sangre del cordón umbilical (SCU) se debe a Knudtzon y cols, quienes en 1974 publicaron la detección de unidades formadoras de colonias circulantes en muestras de cordón humano. Ya en la década de los 80, el equipo encabezado por Broxmeyer comprobó que la cantidad de progenitores hematopoyéticos obtenidos recogiendo toda la sangre presente en el cordón umbilical, podría ser suficiente para regenerar la hematopoyesis de una persona. Sus estudios y los de Koike y cols también demostraron que la SCU podía someterse a un procedimiento de crioconservación que garantizaba la posibilidad de almacenamiento durante un tiempo prolongado, manteniendo su viabilidad y su funcionalidad hematopoyética.

La conservación de la sangre del cordón umbilical para uso diferido, requiere el empleo de un método que garantice el mantenimiento de la integridad estructural y funcional de las células madre. Como hemos mencionado anteriormente, la criopreservación es el procedimiento idóneo para este fin. Básicamente consiste en someter a las células a un proceso de enfriamiento progresivo, con descenso controlado de la temperatura a un ritmo entre 1ºC y 2ºC por minuto. Este proceso se lleva a cabo en un equipo de congelación programada controlado por ordenador. El enfriamiento gradual se continúa hasta que se alcanzan los -100ºC, momento en el que la muestra se transfiere a un contenedor de nitrógeno líquido para su almacenamiento definitivo a -196ºC.

En 1988, E. Gluckman decidió tratar a un niño con anemia de Fanconi, mediante el trasplante de SCU proveniente de un hermano sano a quien se recogió la sangre del cordón en el momento del nacimiento. Este primer trasplante se publicó en 1989 y el paciente continúa vivo y curado en la actualidad. A partir de aquel momento comenzó a desarrollarse la idea de la conveniencia de crear bancos de cordón umbilical en los que almacenar unidades de SCU que estuvieran disponibles para los pacientes, emparentados o no emparentados, que lo necesitasen.

Los experimentos iniciales de Broxmeyer, habían demostrado que si la sangre del cordón se sometía a un procedimiento de centrifugación, depleción de hematíes u otro tipo de procesamiento previo a la criopreservación, se producía una pérdida significativa de células nucleadas. Por este motivo todas las unidades de sangre de cordón empezaron a almacenarse como “sangre total”, es decir, sin separación celular alguna.

Con este método se han almacenado decenas de miles de unidades de sangre de cordón umbilical en todo el mundo, y se han llevado a cabo con éxito miles de trasplantes en pacientes con diversas enfermedades graves.

La importancia del número de células que se infunden al paciente es crítica. Gluckmann y cols han comunicado recientemente los resultados de 929 pacientes trasplantados. De ellos, los que recibieron más de 50 millones de células totales por Kg de peso, tuvieron una probabilidad de injerto del 90%, mientras que los que recibieron 20,6 millones de células por kg de peso, injertaron solamente el 80%. Esos datos ponen de relieve una vez más la enorme importancia de obtener el mayor número de células posible para el trasplante.

En la última década se han desarrollado métodos automatizados de separación celular cuyo uso se ha extendido en un número creciente de bancos de cordon.

En el último “International Cord Blood Symposium”, el investigador J. McMannis, revisó los distintos métodos de procesamiento de las unidades de sangre de cordón vigentes en la actualidad, que son los siguientes:
- No manipulación (sangre total)
- Separación manual por gravedad: depleción de plasma y /ó de hematíes
- Separación manual por centrifugación: depleción de plasma y /ó de hematíes
- Métodos automáticos “Sepax®” y “AXP®”

Tal como el mismo autor especificó, las únicas ventajas de los métodos automáticos son:
-Disminución de las necesidades de personal en el banco
-Disminución del tiempo de formación del personal requerido
-Disminución del espacio de almacenamiento en el banco

En cambio, según sus datos, la depleción de hematíes supone una pérdida de células nucleadas del 14 al 42% .

En una revisión de su inventario de 50.000 unidades de cordón, Mc Mannis comparó los resultados de 39.000 unidades procesadas mediante depleción de hematíes frente a 11.000 unidades sin depleción de hematíes. Así, pudo comprobar que de las unidades deplecionadas de hematíes, solamente el 21% tenían un alto número de células (más de 1.250 millones), mientras que el 35% de las unidades conservadas con hematíes tenían una alta celularidad.

Por otra parte, la presencia de hematíes en la unidad de cordón no supone inconvenientes ya que, inmediatamente después de la descongelación, la muestra se somete a un proceso de lavado según el método publicado por Rubinstein y cols. Este lavado elimina tanto el conservante como la hemoglobina libre y se realiza tanto en las unidades de sangre total como en las unidades sometidas a separación o fraccionamiento previo a la congelación.

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