Esperanza en las células de Niklas

Desde el interior del pequeño tanque se eleva por última vez una niebla blanca, hasta que el Dr. Dietmar Egger lo cierra. Se trata del cryoshipper, un recipiente de nitrógeno para transportar sangre del cordón umbilical a 190 grados bajo cero. “Cuídelo muy bien“, dice con una sonrisa al técnico especialista responsable de custodiarlo. Y es que la sangre del cordón umbilical aún tiene un largo camino por recorrer; en los Estados Unidos está Niklas*, un niño de cuarto años, que espera impaciente un tratamiento con sus células madre.

Niklas nació con una lesión cerebral que ha implicado un retraso en su desarrollo y la preocupación de sus padres, Claudia y Hans Müller*, que decidieron con buen criterio guardar su sangre de cordón umbilical al nacer y posteriormente confiar su hijo a la Dra. Joanne Kurtzberg. Esta pediatra de la Universidad Duke de Durham (EE.UU. ) ya ha tratado a más de 180 niños con lesiones cerebrales con su propia sangre del cordón umbilical, y se cuenta entre los especialistas más reputados a nivel mundial en este terreno. Enseguida se muestró dispuesta a ayudar a Niklas.

“Ya hemos aplicado doce preparados de sangre del cordón umbilical; pero ahora se trata de algo un poco más complejo“ manifiesta el Dr. Egger. Lo primero es el trastorno burocrático tan elevado al que se nos somete en los EE.UU. a la hora de hacer una aplicación práctica. “El habernos registrado ya en la FDA, la más alta autoridad sanitaria norteamericana, ha sido determinante para solventar este paso“. Pero, justo antes de la fecha prevista para el transporte, se han presentado dificultades: hay una huelga de pilotos anunciada, por lo que el Dr. Egger ha decidido adelantar el envío algunos días: “nuestro cryoshipper contiene suficiente nitrógeno como para poder almacenar la sangre congelada sin problemas durante varios días.“ El 3 de marzo llegó por fin. En la Universidad Duke de Durhamwird se descongela la sangre del cordón umbilical y apenas unos minutos después las células madre de Niklas fluyen directamente en la vena de su brazo derecho.

EL DIRECTOR DE PRODUCCIÓN, EL DR. DIETMAR EGGER, INTRODUCE EN EL CRYOSHIPPER LA SANGRE DEL CORDÓN UMBILICAL DE NIKLAS PARA ENVIARLA A LOS EE.UU.

“Niklas está ahora muy bien.“

Claudia y Michael Müller* son los padres del pequeño Niklas. Hemos hablado con ellos y nos han contado su experiencia:

¿Por qué decidieron conservar en su momento la sangre de cordón umbilical de Niklas?

Hicimos conservar la sangre del cordón umbilical de nuestros dos hijos porque queríamos darles seguridad frente a un posible caso de enfermedad grave. Durante el embarazo nos habíamos informado y opinábamos que quizá sería útil si algo les pasara a nuestros chicos. Para nosotros se trataba de una prevención sanitaria de lo más normal.

¿Y eso qué relación tuvo con el tratamiento de Niklas?

A causa de su enfermedad, una hidrocefalia unilateral, habíamos acudido a Vita 34. A través de Vita 34 nos pusimos en contacto con varios médicos y al final decidimos encargar el tratamiento de nuestro hijo a la Dra. Joanne Kurtzberg, del Hospital Duke, por tener la más amplia experiencia a nivel mundial en el tratamiento con sangre del cordón umbilical de casos de enfermedades cerebrales.

¿Cómo fue transcurriendo el tratamiento, en concreto?

Previamente, Vita 34 llevó a cabo todas las pruebas necesarias, acordó los detalles con los médicos americanos y obtuvo los permisos exigidos para el transporte. Hay que decir que la organización fue muy buena; no tuvimos que ocuparnos de nada. Los médicos de la clínica Duke volvieron a someter a Niklas a reconocimiento, descongelaron la sangre del cordón umbilical y se la administraron. Y después tocó esperar.

¿Qué tal está su hijo ahora, cuatro meses después?

Niklas está muy bien. Tenemos la sensación de que su desarrollo se ha disparado desde que se produjo el tratamiento. Su comunicación ha mejorado notablemente, plantea preguntas muy sensatas y a su hermano le explica ahora los cuentos ilustrados. Los mayores avances los ha hecho en todo caso en sus habilidades sociales. Hace pocos meses todavía era claramente agresivo, y ahora está mucho más relajado y hasta cariñoso con su hermano y con nosotros. Además, en la escuela infantil está más integrado y se interesa más en el juego de los otros niños, y hasta quiere participar.

* El nombre se ha cambiado por deseo expreso de los padres

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